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sábado, mayo 18, 2024
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La motosierra llegó al CDR de la calle Chacabuco: peligran unos 140 puestos de trabajo

Capital Humano era, según prometió Javier Milei, el ministerio “con la billetera abierta para contener a los caídos”. Sin embargo, paradójicamente, es el área que encabeza los despidos de trabajadores y el desguace de políticas públicas destinadas a los sectores más vulnerables. El lunes anunciaron el cierre de los 59 Centros de Referencia (CDR) y el despido de 600 de sus trabajadores.

El impacto de la decisión comenzó a hacerse sentir hoy en Córdoba, en la sede que la cartera tiene en la calle Chacabuco al 320. Los y las trabajadores de las dependencias que funcionan en ese edificio, reunidos en asamblea, manifestaron la incertidumbre por los puestos de trabajo y por el cese de las políticas públicas que llevan adelante.

“El CDR de Córdoba es uno de los más grandes. Tiene como función acercar las políticas públicas a los territorios, porque se entiende que la pobreza no se vive igual en todos los rincones del país”, dijo a cba24n María Spaventa, trabajadora social y miembro de la comisión directiva de ATE. “Ahora, ¿Qué va a pasar con nosotros y qué respuestas van a tener todas las personas que se acercan hasta acá en busca de alguna orientación y ayuda”, se preguntó.

En el ex Ministerio de Desarrollo Social funcionan, además del CDR, áreas de la Secretaría de Niñez y Familia y los equipos del ex Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad de Nación, que desconocen donde continuaran sus tareas cuando el edificio cierre. En total, calcula Spaventa, hay unos 140 trabajadores en ese inmueble, muchos contratados desde hace más de diez años y algunos en planta permanente. Solo en el CDR hay 53 trabajadores, muchos con diez años de antigüedad.

La cartera que conduce Pettovello comunicó el cierre y los despidos como una buena noticia. Los CDR “funcionaban como cajas de la política y refugios de ñoquis”, dice el comunicado oficial de Capital Humano, a tono con la forma despectiva en que el Gobierno se refirió a los trabajadores de la Agencia Télam, el INADI y otros organismos.

“Acá no hay ñoquis. Lo que más duele es el destrato y la crueldad para con los trabajadores. Desconocen el doble esfuerzo que hacemos para articular con organizaciones y gobiernos, en busca de respuestas a la gente que se acerca con necesidades genuinas”, dijo Spaventa.

Mañana continuarán en estado de asamblea y el jueves, en coordinación con otros CDR del país, habrá una conferencia de prensa. El edificio, como de costumbre, amaneció vallado. Pero esta vez, creen los trabajadores, la Policía llegó para “vigilar la asamblea”.

En enero, un hombre llamado German López se presentó como el “enviado” de la secretaría y encargado de la regional Córdoba. Aunque todavía no fue nombrado, dijo que el espacio se encontraba “en periodo de diagnóstico” y que nuevas directivas llegarán “en marzo”. Con esa incertidumbre, los trabajadores continuaron recibiendo y gestionando encargos para medicamentos oncológicos y de enfermedades complejas (una de las políticas que se realizan en el lugar). También pedidos altas para el Potenciar y para el Acompañar, programa destinado a mujeres en situación de violencia de género.

La alternativa que ofrece el Gobierno nacional es realizar estos trámites “de manera virtual”. “La pobreza no se enfrenta con un call center ni con un mensaje de WhatsApp. Las personas que están en situaciones vulnerables necesitan hablar con otro ser humano, contar su pesar, que entiendan la complejidad de cada caso. Esto es cruel: mucho de capital y poco de humano”, ironizó la representante de Ate.

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